15 julio 2012

14 de julio 2012: Torre de los Traviesos o del Alba

El círculo rojo del calendario señalaba que la excursión que no podía perderme había llegado. Hoy tocaba seguir los pasos de Xuan Lobelle, guía de excepción tanto por su sabiduría montañera, como por su capacidad, sin igual, para que todo el mundo disfrute de la montaña. Él fue quien me llevó, ya hace algunos años, a vivir mi primera pernocta en el corazón de Picos. Nunca olvidaré aquella preciosa puesta de sol en Collado Jermoso en tan buena compañía, ni aquel pasu bajando de La Palanca . . .

La Peñuca realiza la parada del café en Cangas de Onís. Aviso a navegantes: 20 minutos, hoy no hay tiempo que perder,  más tarde lo agradeceremos. Subida hasta los Lagos y en el colláu Valeres, al pie del Lago Enol, nos apeamos. Comienza nuestra excursión.

Salida del colláu Veleres
Atravesamos la Vega de Enol hasta llegar a Pan de Carmen donde habitualmente suelen comenzar mis andanzas. Dejamos a un lado el Pozu del Alemán, una poza natural del río Pomperi donde parece que tenía afición a bañarse un hombre del país teutón. Comenzamos a ganar desnivel cruzando diversas majadas: Vega la Piedra, Canrasu, la Rondiella y por fin, tras el repecho final, divisamos el Refugio de Vegarredonda. El grupo se reagrupa en el refugio viejo, donde existe una fuente de la que mana un buen chorro de agua.

Vegarredonda
Hay visibilidad, pero la niebla amenaza insistentemente con cubrirlo todo. La temperatura es baja, ideal para caminar, pues puedo asegurar que la subida a Vegarredonda y la Llampa Cimera que tenemos por delante, puede convertirse en tortuosa cuando el calor aprieta. Sin prisa, pero sin pausa ganamos rápidamente altura. Picos es así, salvaje, con un paso hay veces que ganas casi medio metro de desnivel. Finalmente llegamos al collado de La Fragua, detrás de nosotros una bruma blanca ha hecho que perdamos toda visibilidad. Se ha puesto frío y tenemos que abrigarnos. 

Subida a la Llampa Cimera
Llegando a la Fragua
Seguimos por el camino marcado, bajo la atenta mirada de la Torre Santa de Enol que nos queda a la derecha y nos internamos en la zona conocida como las Barrastrosas. El sol vuelve a lucir reflejándose en la blanca roca caliza.


Finalmente llegamos a la boca del Jou de los Asturianos desde donde la esbelta silueta de la reina de Picos al fondo, Peña Santa de Castilla, no quiere dejarse ver de forma completa. En este punto nos desviamos a la izquierda por un camino poco evidente que obliga a realizar una pequeña trepada tras la que caminamos sobre la roca modelada por el modelado kártico tan característico de este zona. Una simple mirada atrás nos permite contemplar los gigantes que rodean el Jou Santu. Llegamos a la boca de otro jou, al otro lado vemos nuestro objetivo, a parte del grupo le parece infranqueable, imposible que se pueda subir hasta allí ¡habrá que ir a comprobarlo! 


Torre de los Traviesos
Bordeamos el jou hasta la arista que lleva al pico, paso a paso subimos sin mayor problema y a las 14:35 pisamos la cumbre de la Torre de los Traviesos, según los programado en la apretada agenda del día de hoy. Abajo la Garganta Divina, enfrente los Urrieles, a un lado Peña Santa y sus compañeros, al otro la imponente arista de la Robliza. ¿Podrá existir mejor sitio para comer el bocata? En honor a la verdad otras delicias en forma de dulces caseros hicieron su aparición en escena, pero ¿qué queréis? Esto ye el Real Grupo de la Peñuca.


Macizo Central desde Los Traviesos
Vista hacia la Robliza
Sector de la Torre Sta de Enol


El resto de la historia es sencillo, todo pa bajo hasta llegar a la Bufarrera, buena compañía, charla incesante, las endorfinas haciendo sus trabajo ... en resumen: felicidad total.

Xuanín, otra de tantes, ¿qué te voy a decir que ya no sepas? ¡Gracies!












22 mayo 2012

11 diciembre 2004: Recuerdos del Sagrado Corazón

De Gijón parten cinco peñucos. El nerviosismo está a flor de piel, un cielo estrellado nos acompaña preludio de lo que como dice Serrat puede ser un gran día. Parada en Arenas, el café no se perdona y subida al Jitu Escarandi. Aún el sol no lanza sus rayos hacia nosotros, pero se atisba tras la impresionante silueta del Macondiu a la par que evapora la nieve de la vertiente sur. 


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Macondiu
   

Comenzamos a caminar por la pista que nos llevará hacia el Casetón de Andara, la sonrisa no nos abandona pues hoy se logrará el objetivo marcado. Cuando alcanzamos el Casetón todavía permanece en la sombra y unos asombrosos carámpanos cuelgan de su alero. Proseguimos la ascensión hasta el Collado del Tresmacondiu, el cielo azul contrasta con la claridad que desprende la nieve, las condiciones climatológicas son simplemente inmejorables y la satisfacción se muestra en cada uno de nuestros rostos, no podemos, ni queremos ocultarlo. 

Un pequeño descenso nos interna en las Vegas de Andara cubiertas de un manto blanco totalmente virgen a excepción de una pequeña senda que corta la vega de forma transversal. La recorremos con miedo de hollar fuera de ella, no podemos permitir que nuestros pies estropeen el espectáculo que están viendo nuestros ojos. Según ascendemos al Collado de San Carlos y echamos la vista atrás rebautizamos al pico que nos muestra ahora su asombrosa parte sur: el Makondiu. 

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Vegas de Andara
Al fin alcanzamos el collado, a un lado el Samelar, al otro nuestro objetivo y en frente la Cordillera. Nos calzamos los crampones, innecesarios por otro lado por el buen estado de la nieve, pero a la gente principiante en estas artes nos hace ilusión … 
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Samelar
Llegada a la cumbre, el Santu vestido con una impresionante columna de hielo, mil imágenes que nunca olvidaremos, fotos de rigor y buena charla con un par de montañeros de Mieres y un antiguo compañero de escuela que llega en sus skis.


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Sagrado Corazón
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Tras deleitar nuestros sentidos comenzamos el descenso por la ladera, deshaciendo lo andado y teniendo otra perspectiva de la excursión. 


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Cuando llegamos al coche ya se vuelto a poner frio, dentro de poco anochecerá, última mirada atrás para despedirnos del Makondiu y rumbo al hogar.

08 mayo 2012

5 de mayo 2012: En busca del paraíso perdido


Hay unos montes, aquellos que servían a los antiguos navegantes como punto de referencia para adentrarse en alta mar, con un poder de embrujo irreversible en quien alguna vez se ha atrevido recorrerlos. Son los Picos de Europa. Sus desniveles imposibles, sus profundas simas, sus canales vertiginosas y sus agrestes cimas facilitan un entorno de excepción para el montañero. Si a esto se le suma el espectáculo de colores del sol al reflejarse en la caliza, diferente en cada momento del día, tenemos la explicación al hechizo.

Un nuevo día por delante para recorrer estos montes divinos. La ruta prevista discurrirá por el macizo pre oriental en cuotas bajas, una de las partes más desconocidas y sorprendentes de Picos. Partimos del pueblo de Mildón ubicado a orillas del río Cares en la carretera AS-114 (Cangas de Onís - Panes). El inicio de la marcha se realiza por carretera serpenteante dirección al pueblo de Oceño perteneciente al concejo de Peñamellera Alta. Vamos ganando altura sin dificultad ampliando, así, el campo de visión. Abajo un azul celeste río Cares sobre un lecho de erosionada roca caliza, enfrente un murallón del mismo material del que surgen arboles que parecen transgredir todas las leyes de la física, a nuestro lado praos que muestran una incipiente primavera.


Río Cares
Antes de llegar al pueblo nos desviamos a una pista que abandonamos pronto antes de llegar a una cabaña, tras un breve ascenso por un sendero llegamos a una portilla donde un nuevo valle, en cuyo fondo discurre el Río Mildón, se abre ante nosotros. Caminamos por un sendero bien marcado a media ladera. Poco a poco vamos descendiendo al cauce del río, cuando lo alcanzamos podemos contemplar un conjunto de bañeras talladas en la roca llenas de un agua limpia y cristalina que se encuentran separadas entre sí por pequeñas cascadas. Un juego de agua natural a modo de spa en el que nos apetece zambullirnos.




Avanzamos con precaución por encontrarse el camino mojado en medio de una exuberante vegetación al arrullo del fluir del agua. Mil y una imágenes en la retina, la naturaleza campa a sus anchas a nuestro lado.




Voy contemplando cada rincón, cámara en mano queriendo inmortalizar cada momento, sorbiendo cada minuto de este regalo de excursión y deseando que no termine nunca. Es la segunda vez que paseo por estos parajes, la primera fue  de la mano del gran Ángel Sánchez Antón, cicerone de excepción de estos parajes cuyos secretos detalla milimétricamente en su libro Macizo Nororiental de los Picos de Europa. A pesar de ser terreno pisao el camino presenta novedosas infraestructuras con respecto a mi paso anterior que obligan a los peñucos a guardar la vez para para alcanzar el otro lado del río. En la imagen la muestra de esta gran obra de ingeniería y su forma de utilización, aunque, en honor a la verdad, existen evidencias gráficas otras variantes de empleo ... allá cada cual.   


                                                            Foto de Xuan Lobelle
Proseguimos en medio un bosque sobre un camino de hojas flanqueado por tapiz de musgo verde que incluso trepa por los árboles. Es tan mágico que no nos sentiríamos extrañados si de repente surgiera algún trasgu a burlarse de nosotros. Al dejarlo atrás tras una breve y empinada cuesta alcanzamos la Redondina.



Nuestro siguiente objetivo es el colláu de Les Cuerres, punto más alto de la excursión. Desde donde nos encontramos debemos salvar unos 300 metros de desnivel atravesando el bosque y con una fuerte pendiente. Una vez allí ya vemos la hermosa majada del Vierru.


Vierru desde Les Cuerres
Se pone negro, parece que la costa está lloviendo, antes de llegar al Vierru, como diría Obélix, el cielo cae sobre nosotros, por lo que no nos detenemos en esta magnífica majada y volvemos a internarnos en la masa forestal. De repente el sol vuelve a hacer su aparición consciente que debe lucir en el acto final del día. Cruzamos un gran argayu y proseguimos  la marcha por un precioso hayedo cruzando diversos saltos de agua hasta que llegamos a la Pernal. A partir de aquí terreno desconocido para mí.


Descendemos hasta el cauce del río Miñances y por terreno complicado, de piedra en piedra, vamos sorteando los diferentes obstáculos que nos salen al encuentro. De repente aparece ante nosotros el Saltu del Caleyu, una cascada de agua con una altura cercana al centenar de metros situada en un lugar de difícil acceso y rodeada de naturaleza virgen. Sin duda un lugar bucólico, un paraíso perdido ...



Parece que la excursión ya no puede depararnos más sorpresas, sin embargo nuestra marcha discurre justo por la caja del río. Llega un momento que debemos detenernos pues tenemos ante nosotros un sedo, provocado por una pequeña cascada, que cuelga unos 15 metros sobre el río, un tanto peligroso por encontrarse totalmente mojado. El guía de la ruta y sus secretarios en previsión de este escollo ha porteado cuerda y cintas express para equipar el paso con un pasamanos y, así, de uno en uno, lo pasamos con éxito.




De aquí a la carretera un suspiro y con un km y medio más nos encontramos, de nuevo, en Mildón. 
Esta crónica sólo puede concluirse de una forma y es con el sabio consejo del guía de esta excursión: "siempre hay que seguir el culo del guía". Eso hemos hecho Paco y no nos ha ido nada mal. ¡Gracias!


Paco´s adventure team

13 febrero 2012

11 febrero 2012: Peña Llagos, caliza entre los ríos Nozalín y Alba


La ola de frío siberiano que azota Europa nos proporciona un gélido despertar con unos termómetros que marcan 0ºC a nivel del mar. El frío no merma la ganas de ir al monte y, según el programa establecido, La Peñuca dirige sus pasos hacia Soto de Agues (Sobrescobio), previa parada en Laviana para poner a punto nuestro almacén energético a base de bartolos.

Cuando comenzamos a caminar el Sol ya se atreve a lanzar sus rayos sobre nosotros de manera tímida, pues mientras atravesamos la Foz del Nozalín podemos contemplar las mil y una formas que genera el agua al congelarse sobre la vegetación, muestra inequívoca de la temperatura ambiente. La música a estas bellas imágenes la pone el murmullo del agua.




Atravesamos el bosque por medio de una pista cubierta de hojas testimonio del no muy lejano otoño y con alguna que otra pincelada de blanca nieve y zonas heladas muestra del presente invierno.  Conforme ganamos altura atisbamos  entre las desnudas ramas los cordales de la contorna que se dejan ver en su plenitud tras alcanzar la Majada de Fresno, donde la masa forestal ha quedado atrás. En mitad de la majada un pequeño charco helado, alguna cabaña y ya podemos divisar el Pico Fresno que será la primera cumbre del día.




Majada de Fresno desde Pico Fresno
Tras un breve descenso accedemos a una collada por buen sendero que se va difuminando según ascendemos entre hierba y peña caliza. El esfuerzo tiene su premio y sobre las dos nos comemos el bocata encaramados a Peña Llagos en un día claro y nítido y vigilados de cerca por las cumbres próximas. Decidimos bajar cuando el astro rey se oculta tras un conjunto de nubes y empezamos a sentir frío.

Subida a Peña Llagos
Soto de Agues desde Peña Llagos

Regresamos, de nuevo, a la campera del Fresno, cayendo ahora al río Alba, ruta que completaremos  hasta Soto de Agues.

29 enero 2012

28 enero 2012: "Triscando" nieve por Renorios

Los antiguos griegos ya miraban al cielo en busca de las respuestas necesarias para comprender las leyes que regían el cosmos, intentando encontrar las respuestas que saciaran su infinita curiosidad sobre aquellos fenómenos físicos incomprensibles en un principio y que con el devenir de la historia, parafraseando al gran Newton, "a hombros de gigantes" han ido encontrando su explicación.

Hoy, como entonces, esos fenómenos siguen encandilándonos haciendo de cada excursión una sorpresa, transformando por completo un paisaje que recordábamos totalmente diferente. 

Tras salir del pueblo de Beyo* en el concejo de Aller comenzamos la marcha por buena pista, pero con muy empinada. El tiempo está caprichoso, no llueve, pero las nubes bailan colgadas sobre los montes. Creo que sólo fue visible durante un minuto, pero allí estaba, la dispersión de la luz en las gotas de agua nos mostraban el arco iris.




Al ganar altura aparece la nieve, una nieve seca y recién caída. Una nieve que transforma el Cotobeyo "Cima Chechu Rubiera" en honor al gran ciclista y mejor persona y donde la vuelta España tuvo su final allá en septiembre del 2010. 


Está frío, así que enseguida proseguimos hasta el objetivo del día: Pico Renorios. Camino de ensueño, el manto blanco cubre la fea pista que lleva al mismo cambiando radicalmente la fisionomía del paisaje. Enfrente Peña Mea aparece tapada y parece por las nubes que allí ya está nevando, preludio de lo que en pocos minutos nos acompañará a nosotros.


Arriba en el Pico paramos poco, la temperatura es baja y ya ha comenzado a nevar, el personal está radiante, las sonrisas están a flor de piel. ¿Serán estas sensaciones las que nos hacen retornar siempre?

La Peñuca en el Pico Renorios


Renorios

La bajada la realizaremos hacia el pueblo de Murias en el valle del Ríu Negru, en cuya cabecera se encuentra  el Esturbín de Valverde donde pueden encontrarse las máximas alturas de Ayer y que, por mi condición de buena ayerana, supone una cumbre con significado especial.



*Un Beyu ye una foz, un sitiu  perestrechu ente montes o peñes. (Diccinariu de la Llingua Asturiana).

23 enero 2012

11 agosto 2010 - Conquistando "Cuello de Luna"

A las 12:00 h mi cordada ya está en marcha según lo acordado. Raúl, nuestro guía, abre la marcha. Caminamos sobre lava volcánica por un camino en zig-zag que nos hace ganar altura fácilmente. Primero la noche está estrellada pudiendo, incluso, distinguir las luces de la ciudad de Quito, luego se torna oscura y una fuerte ventisca nos va envolviendo. A unos 5000 metros comienza el glaciar del Cotopatxi. En este punto hay que colocarse los crampones y encordarse. Aquí me quedo, más arriba el tiempo será aún peor y ahora tengo la oportunidad de bajar sin fastidiar a nadie. Esperamos que lleguen otras cordadas. Pepe continua y yo bajo con Javichu y Raúl. ¡Ánimo chicos, mucha suerte! Cuando llegamos al refugio los tres nos tomamos un té a la luz de los frontales en el desierto comedor. Momento mágico de camaradería.

Me acuesto y consigo dormir. Sobre las cinco llega el primer Geco que se ha dado la vuelta a 5300, parece que el vendaval ha ido a más. El resto no han querido renunciar a la gran montaña. Me vuelvo a dormir, despertando al amanecer con la luz. Irrumpe en la habitación otro Geco, aunque más bien diría que frente a frente con el Yeti, pues él y su mochila están cubiertos de hielo. Anuncia que a  5.600 era el tiempo era infernal. Duermo otra vez.

A las 9:00 h llega la primera cordada que ha conseguido hacer cumbre, Miguel, Felipe y Pancho, la capa de hielo que presentan es alucinante.

Miguel y Felipe llegando del Cotopatxi
Una hora más tarde aparecen la cordada de Patri, María y Julio junto con la de Ana, Dani y Sergio. ¡La cordada de las chicas ha triunfado, por si alguien todavía lo dudaba! Todos están extenuados, pero sus ojos brillan. La cumbre se ha cotizado muy cara, parecía que nunca iban a llegar, tras un resalte aparecía otro, la ventisca se volvió intratable, la temperatura hizo que quedasen cubiertos de una capa de hielo considerable y  que sólo pudiesen beber té de los termos pues el agua estaba congelada. La bajada tampoco había sido fácil, el viento soplaba muy fuerte haciendo que se cayeran a cada paso y el cansancio acumulado en la subida se acusaba. Ahora ya nada de todo eso les importaba habían hecho cumbre en el  Cotopaxi a 5.897 m.

María, Ana, Dani y Patri a su llegada al refugio
Todavía quedaban tres cordadas en la montaña. A las 11:30 aparecen otras dos Juanjo e Inés con Oso y Pakitu y Pepe que vienen con el Águila.

Hasta la 13:00 no llegan los tres mosqueteros, en el refugio ya se palpa la preocupación en el ambiente. Un rato antes habían salido a buscarlos Pancho y Raúl. La montaña por la mañana se torna peligrosa ..., al poco les vemos aparecer, ahora sí: ¡los Gecos habían conquistado a Cuello de Luna!





Días después pude comprobar en imágenes la crudeza con la que el volcán perfecto había tratado a este modesto grupo de montañeros llegados de allende los mares. Sin lugar a dudas las pocas instantáneas que pudieron obtenerse antes de que las cámaras hablan por sí mismas ...


Foto de Miguel


Foto de Patricia
CUMBRE   COTOPATXI
Colocamos todo nuestro equipo en la mochila para deshacer el camino de ceniza volcánica y llegar al parqueadero. Allí nos encontramos con Jacinto y, guardando un distancia prudencial, nos observa un zorro andino.

Todos al carro y en un minuto a dormir como bebes. La comida de hoy será en marcha, comida basura, paramos en una hamburguesería de nombre GUS a mitad de camino y nos comemos los manjares en el carro.

Finalmente llegamos a Baños, lugar de residencia de nuestro guía y su familia, para hospedarnos en "La Chimenea". Desde que conocimos a Rodrigo nos vendió las virtudes del su pueblo natal y en honor a la verdad no nos defrauda.


La cena de hoy será en su restaurante de nombre Mercedes donde nos reciben con una sangría que da paso a una sopa de aguacate, pollo relleno rebozado con patata rebozada con queso y ensalada natural. El café lo acompañamos con bizcocho y para finalizar nos sorprenden con  piña colada y saltamontes, aunque hay quien sigue fiel a su cerveza ... 






Los parpados se nos caen, imposible mantener los ojos abiertos. El día ha sido muy intenso, así que todos convenimos irnos a dormir.

16 enero 2012

14 enero 2012: Caleyando con los Peñucos

Inicio de temporada de la La Peñuca, el club donde comencé a pisar praos cuando todavía mis intereses estaban más cerca de lo urbanita y que ha sido el hilo conductor para conocer a tantos y tan buenos amigos con los que compartir aventuras y desventuras por los cordales  de Asturias y ... más allá.

La propuesta era caleyar de Noreña a Gijón, poco montañera, pero ideal para deshacerse de la pereza y de los excesos de los últimos tiempos y que, además, me permitió estar a las 20:00 sentada dispuesta a ver a un Paul Newman exultante en "The Hustler".




Gijón